La luz requiere sombra: una cuestión de equilibrio.
El arquitecto Alessandro Bucci, su visión de la ventana y su rol en el espacio.
La luz requiere sombra: una cuestión de equilibrio.
Alessandro Bucci (53) es arquitecto desde hace más de 25 años. Vive en Faenza, cerca de Bolonia. Su oficina cuenta con 26 empleados y en los últimos años ha cosechado numerosos premios. Saber dirigir con precisión el efecto de la luz y un inteligente juego de reflejos es el estilo que se percibe de forma inmediata en todas las construcciones de Bucci. Ejerce su profesión con corazón y alma, para él no hay ninguna profesión más bella que la arquitectura. Lo notamos no solo en las reflexiones y apasionadas respuestas de Bucci, sino también en cómo nos recibe, en cómo nos guía por la fábrica de cerámica que él ha reestructurado, y ello nos entusiasma. Una y otra vez toma un cuaderno de notas y esboza un par de rápidos trazos para aportar claridad a sus afirmaciones. Después se levanta, se pasea por la sala atraído por el reflejo del sol y del panorama y nos explica la importancia de las ventanas y de la armoniosa gestión de la luz.

Entrevista: Oliver Herwig

La ventana y la filosofía - o bien: “Aporta sentido a todo el espacio”

Sr. Bucci, nos encontramos en la sala de exposiciones de la Cooperativa Ceramica d‘Imola, que usted ha reestructurado. Encima de nosotros hay instaladas grandes claraboyas. La parte frontal de la antigua nave de producción está iluminada por antiguos vidrios industriales, tras los cuales se discierne el contorno de los árboles. ¿Qué papel desempeñan las ventanas en este espacio?Esta arquitectura tiene mucho que agradecerle al modelo de casa romana o domus. En este edificio se vive en el interior y hay poco intercambio con el espacio exterior. No se excluye la luz, pero entra por arriba. De este modo entramos en contacto con el entorno, percibimos el viento y el clima, el cambio de las estaciones, sin dejar de sentirnos protegidos. Cuando vi por primera vez estas salas, me transmitieron justo esa sensación: abiertas hacia fuera, pero aun así protegidas.

¿Para acentuar ese efecto ha colocado grandes lucernarios en el techo?Ya estaban, pero para mí era importante conservar esas aperturas. Algunas incluso se ampliaron para que la luz penetrara hacia abajo de forma homogénea e iluminara bien todo. Un aspecto decisivo para mí fue que estos espacios sirvieran para diferentes propósitos, desde la producción a la exposición, pasando por la representación. Dado que la luz proviene de arriba, genera una sensación casi sacra, nos evoca la impresión que se tiene cuando se entra en una iglesia o en el Panteón.

Pero esta situación es más bien una excepción: en los edificios convencionales, las ventanas están directamente en la pared. ¿Cómo ha afrontado este aspecto?Construir significa enfrentarse al conflicto entre la necesidad de protección y la apertura al mundo exterior. La ventana supera ese conflicto.

¿... la ventana solventa conflictos? Sí, toda persona anhela la luz y quiere estar en contacto con la naturaleza. La ventana hace que ambas cosas sean posibles. Ahora se trata de establecer un equilibrio entre nuestra necesidad de protección y las ganas de estar en contacto con el mundo exterior. No todas las soluciones de la arquitectura moderna mantienen ese equilibrio. Piense, por ejemplo, en un edificio de cristal, no todo el mundo quiere exponer así su vida privada.

¿Cómo establece ese equilibrio?Trato la ventana como una pared adicional, una pared transparente de cara al mundo exterior a través de la cual los habitantes se pueden relacionar con el entorno. La ventana aporta sentido a todo el espacio y orienta la mirada. Mi labor consiste en escoger la pared adecuada y colocar la ventana perfectamente de modo que potencie al máximo el efecto de la luz y que la orientación al exterior sea la adecuada. Me apasiona la fotografía. Y de forma semejante a una foto, la ventana muestra un fragmento determinado del mundo.

¿Podría formular reglas acerca de la conexión entre la ventana y el espacio?Le Corbusier enumeró cuatro elementos de los que surge la arquitectura: sol, luz, árboles y piedras. La relación con la luz y con el entorno natural es extremadamente importante. La ventana, por tanto, no es un componente abstracto que se pueda contemplar de forma aislada, sino que se integra fuertemente con estos cuatro elementos, puesto que la masa de la luz la percibimos a través de la ventana.

Y si usted tuviera que escribir ahora la filosofía de la ventana, ¿por dónde empezaría?¿Realmente quiere oírlo (se ríe)? La ventana es la sublimación de la ausencia de un objeto con una fuerte presencia. O, en otras palabras, la ventana es un elemento importante, más bien indispensable, que nos permite estar en contacto con el mundo exterior, a la vez que nos protege de él. Cuando miramos hacia fuera a través de ella, debe volverse invisible. Al mismo tiempo, la ventana debe cumplir innumerables funciones. Si bien no es un elemento tecnológico del edificio, sino un componente espacial, la ventana es capaz de solucionar problemas técnicos.

La ventana y la luz - o bien: “Hacen falta matices”

¿Es siempre mejor cuanta más luz?En un edificio lo decisivo no es la cantidad de luz, sino la capacidad de dirigirla correctamente. La luz, en todo caso, solo existe en combinación con sombras. El pintor Francis Bacon dijo una vez que “la luz brilla más cuanto más sombra hay”.

¿Cómo dirige la luz y la sombra?No hay ninguna regla fija y yo no razono en términos de lux. La luz tiene que poder crear efectos para que podamos apreciar mejor los materiales de las superficies de los acabados. Nosotros, los arquitectos, tratamos la luz de forma similar a un pintor. La luz plana, por ejemplo, no genera ningún efecto de profundidad. Otro ejemplo extremo sería la luz diagonal de Caravaggio, que aporta un acento teatral. Algunas parte del espacio están completamente en sombra, mientras que otras partes están iluminadas como debajo de un foco.

¿Piensa realmente en estos términos: un espacio dramático?No, no realmente. Se trata más bien de hallar el equilibrio correcto, en no crear un contraste demasiado fuerte entre claridad y oscuridad. Hacen falta matices. Pero aquí tampoco hay reglas fijas, depende del fin con el que se utilice el espacio. Aquí en la Cooperativa Ceramica d’Imola hemos levantado una pared de tablas de cerámica giratorias que reflejan la luz natural, además de ser iluminados con focos, que crear efectos concretos. Juntos crean un efecto tridimensional. En la arquitectura interviene una dimensión más, el tiempo. La atmósfera creada y el efecto del ambiente dependen en gran medida de si es por la mañana o por la tarde.
La luz requiere sombra: una cuestión de equilibrio.
El arquitecto Alessandro Bucci
La luz requiere sombra: una cuestión de equilibrio.
Alessandro Bucci mira dentro de la nave aún sin reformar de la Cooperativa Ceramica d‘Imola. Las antiguas instalaciones de la fábrica se van a reestructurar de forma paulatina.
La ventana y la posición - o bien: “Intercambio de sensaciones entre el interior y el exterior”

Nos hablaba del equilibrio correcto a la hora de dirigir la luz. ¿Cómo lo planifica para conseguirlo?En mis proyectos parto siempre de un único ambiente interior. ¿Qué aspecto debería tener, qué diseño? Partiendo de ahí se elige la ventana. Hay que plantearse qué ventana queda mejor en ese espacio, qué ventana encaja mejor estéticamente y cómo puede lucirse técnicamente.

¿Cómo ubica la luz en el espacio?Parto de dos dimensiones: cuando duerme, el hombre no necesita ningún contacto con el mundo exterior ni nada de luz. Por el contrario, allí donde pasa el día, vive y trabaja, intento crear una transición directa hacia el exterior. Y esto lo hago mediante ventanas. Así creo una casa que crece o se reduce según la época del año. En invierno nos gusta recogernos, lugares más pequeños y acogedores, con islas de luz cálida; en verano queremos salir y percibimos el exterior como parte de la vivienda. Por eso, esta frontera debe diseñarse lo más invisible posible.

¿Es importante para su concepto la orientación de la casa?Aquí en Italia como en otras zonas cálidas, un frontal acristalado orientado al sur no es siempre la mejor solución. Al principio pensaba de otra manera y orientaba al sur viviendas con mucho cristal, pero con el calor del verano, no había quien utilizara las zonas exteriores, por eso he dejado de hacerlo. Esa zona habitable debería estar orientada al este porque así el caliente sol de la tarde no incidiría en ella directamente. Por esta razón también coloco los frontales acristalados algo retranqueados respecto al muro. Así el muro crea un bonito marco y, al mismo tiempo, se controla muy bien la incidencia del sol. Es una solución maravillosa para el observador que mira desde dentro hacia fuera, casi como por unos prismáticos.

¿Tiene otros consejos concretos sobre las ventanas?(Se ríe). El típico boceto de un promotor de obras es un edificio en medio de un jardín. La mayoría de las veces, esto hace que el jardín quede inutilizado, ya que es demasiado pequeño por todas partes. Si se desplaza la casa a una esquina, queda un jardín mucho más grande. Y, con un frontal acristalado, puede contemplarse todo mucho mejor.

¿Y si un cliente quiere otra ventana al lado de un acristalamiento panorámico?Entonces escogería una ventana estrecha y vertical que fuera del suelo al techo. Eso sería entonces la ausencia de una parte del muro.

¿Y cómo sería el espacio interior tras el cristal?En mis espacios uno tiene que poder sentirse a gusto y relajado. No pretendo percepciones agresivas. Las ventanas sirven de elementos de separación, que permiten un intercambio de sensaciones entre el interior y el exterior.

La ventana y la tecnología - o bien: “La función y la innovación deben ir siempre a la par”

Luz, aire, manejo óptimo... la ventana es de lo más complejo y tiene que cumplir diversas funciones.Sí, es un elemento muy complejo. Por eso recurro a la ayuda de expertos para planificar edificios que no solo gusten desde el punto de vista estético, sino que también reúnan todos los requisitos técnicos. Como arquitecto aspiro siempre a una solución elegante: una ventana con la superficie de cristal lo más grande posible con el marco lo más pequeño posible. Pero cuanto más pequeño es el marco, más complejas se vuelven la técnica y la planificación.

¿Desarrolla usted mismo nuevas soluciones de ventanas?
La luz requiere sombra: una cuestión de equilibrio.
Cuando era más joven, yo tenía que crearlo todo, hasta la mesa en la que nos sentamos. Ahora ya no es así. En el caso de productos complejos como las ventanas, recurro a especialistas.
¿Qué espera de una ventana?Debe ser sencilla. No técnicamente, sino transmitir la sensación de simplicidad. Pero, por supuesto, soy consciente de que cuanto más transmite la idea de sencillez, más tecnología esconde detrás. Tengo cada vez más clientes que no aprecian un exceso en tecnología, que están hartos de ella. Por eso quiero ofrecer alta tecnología que se pueda manejar con facilidad. La función y la innovación deben ir siempre a la par.

¿Qué me dice de las modas en ventanas en cuanto a materiales?No creo que haya grandes modas. Por lo general, mis clientes quieren tres sistemas de ventanas, que se distinguen por el material: metal, madera o PVC. Para mí la ventana tiene que ser perfecta desde el punto de vista técnico y encajar bien en el ambiente. La elección del material ocupa un segundo plano. 

¿Realmente no tiene un material favorito?No, las tecnologías han avanzado tanto que uno, de todos modos, apenas puede diferenciar si la ventana está hecha de PVC, de metal o de madera. Los materiales evolucionan constantemente, en parte se combinan entre ellos y en parte se parecen cada vez más. Y dado que el marco es cada vez más estrecho, deja de estar tan presente.

¿Qué espera de los futuros desarrollos en materia de ventanas?Una ventana será siempre una ventana. La técnica y la investigación seguro que seguirán reduciendo el marco y mejorando los niveles de aislamiento, pero el principio fundamental no cambiará mucho. Puedo imaginarme la integración de elementos fotovoltaicos o que intenten controlar la transparencia de la ventana mediante campos magnéticos. Pero estas innovaciones no revolucionarán por completo el sector de las ventanas.

¿Podría imaginarse una ventana sin marco?No creo que una ventana sin marco pueda ser el objetivo de un arquitecto, hoy en día ya existen soluciones con marcos estrechos.

La ventana y la profundidad - o bien: “Hay que aprender a ver lo que hay detrás”

“Equilibrio” es una palabra importante para usted. ¿Es eso lo que quiere conseguir con su arquitectura?La profesión de arquitecto le permite a uno pasear por sus sueños. Si este no fuera mi trabajo, sin duda sería mi hobby. Yo vivo en armonía conmigo mismo, amo mi trabajo, me siento bien e intento transmitir esa armonía a mis obras. Lo mío no es una arquitectura de tensiones, la arquitectura debe disolver tensiones.

¿Cómo ha cambiado su relación con las ventanas a lo largo de los años?Un filósofo chino dijo en su día que para un principiante existen muchas vías de solución, pero para un experto, muy pocas, dado que éste ya sabe que las soluciones solo se dan dentro de un ámbito determinado.

¿Y usted ha tenido que interiorizar primero esas vías de solución?Mire usted, cuando estaba a punto de licenciarme, mi profesor Adolfo Natalini dio una clase de dos horas sobre el antepecho y su unión con la ventana. No podía entender cómo se podía invertir tanta energía en un tema tan pequeño, hasta que comprendí que todo lo que vemos tiene una profundidad enorme. Al principio solo vemos la superficie, pero detrás se oculta un ámbito grandísimo. Las ventanas reflejan justo ese principio. En la superficie parecen simples, pero detrás se esconde una enorme complejidad. Las ventanas tienen la capacidad de satisfacer grandes exigencias sin que se les note. Pero para poder entender esto, hay que aprender a ver lo que hay detrás.
 
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