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La cima de la construcción de ventanas.
La cima de la construcción de ventanas.
Refugio del paso Santner en Südtirol: de una pequeña cabaña a un moderno refugio.
Finstral suministró las ventanas para el nuevo refugio a 2734 metros de altura, ¡con un helicóptero!

Un último paso y... conseguido. El comercial Thomas Röggla y Kristin Oberrauch, directora de Venta Directa de Südtirol a Verona, han llegado a la meta. En el refugio del paso Santner a 2734 metros de altura – ¡hace mucho viento! Toman aire por un momento y disfrutan de las maravillosas vistas, desde el Latemar hasta el Weißhorn y el Schwarzhorn. Después, ambos inspeccionan el trabajo hecho: el nuevo refugio en medio de la naturaleza, pegado a la pared rocosa.

“Finstral ya ha realizado con éxito muchos proyectos complejos y desafiantes, como la renovación de un hospital en pleno funcionamiento en medio de la pandemia de coronavirus. O la renovación de una institución educativa considerada patrimonio histórico durante el periodo lectivo. Pero con la construcción del refugio del paso de Santner, literalmente hemos alcanzado la cima de la construcción de ventanas”, se ríe Oberrauch.

Los propietarios del refugio, Michel y Romina Perathoner, saludan a los recién llegados. El matrimonio asumió el negocio en 2019 cuando no era más que una pequeña cabaña que solo podía alojar a 17 personas. En 2021, el coronavirus detuvo la vida de casi todos. A los Perathoner, por el contrario, les ofreció la oportunidad de renovar la cabaña y hacerla más sostenible, más grande y más elegante. “Ahora ofrecemos alojamiento para 36 personas. El nuevo diseño arquitectónico y la ampliación del refugio abrieron un debate en Südtirol. No a todos les entusiasmó la idea de semejante construcción, grande y moderna, en medio de la naturaleza”, comenta el regente del refugio. Sin embargo, las formas arquitectónicas de la nueva construcción armonizan a la perfección con el entorno alpino. La forma puntiaguda de la cabaña representa la cima de una montaña y las construcciones de madera aportan naturalidad al edificio.

Pero, para empezar, ¿cómo se suben las ventanas y los frontales acristalados hasta los Dolomitas?
“Justo ahí comienza nuestra emocionante historia. Nuestras ventanas han aprendido a volar”, cuenta Thomas Röggla, quien ha dirigido la entrega y el montaje de las ventanas. La construcción del nuevo refugio se dividía en dos fases desde 2021 hasta mediados de 2023.

En ambas fases, Finstral transportó hasta la cabaña tanto premarcos de montaje como ventanas y acristalamientos. Para ello hubo que planificar y preparar cada paso con la máxima precisión. “Esto empezó ya en nuestra planta de producción de vidrio en Scurelle, cerca de Trento. Esta se encuentra a 375 metros de altura y la cabaña a 2734. Cuanto más elevada es la ubicación, menor es la presión atmosférica. Para que el vidrio no se doble y se rompa o explote debido a la inmensa diferencia de altura y presión atmosférica, ya en la producción insertamos una válvula de compensación de presión en el distanciador de la cámara de aire”, explica Röggla.

Los cerramientos terminados tenían que entregarse en el minuto exacto en el lugar de recogida en el paso de Santner, desde donde se subirían en helicóptero. “Teníamos que saber el peso exacto de los cerramientos, puesto que el helicóptero solo podía transportar una carga limitada. En particular, no podíamos cometer ningún error con los grandes y pesados frontales acristalados; las respectivas cargas no podían ser demasiado pesadas bajo ningún concepto. Además, el helicóptero tenía que despegar relativamente despacio para que la presión atmosférica en las ventanas pudiera adaptarse y no explotaran. Todo esto se sincronizó al minuto”, explica Kristin Oberrauch. Una vez arriba, los premarcos y los cerramientos se depositaban sobre una superficie de almacenamiento, desde donde se llevaban a la cabaña mediante una grúa con ventosa y se montaban.
Para los trabajos de montaje, que se tenían que hacer al lado de una pendiente muy empinada, se necesitaban montadores que no solo fueran equipados con la ropa y el calzado adecuados, sino que además no tuvieran vértigo y estuvieran en forma. Finstral recurrió para ello a cuatro montadores aptos que montaron tanto los premarcos como las ventanas y los acristalamientos durante dos fases repartidas en un total de 10 días. Para el montaje se requería la máxima concentración y trabajar rápido, pero a la vez la mayor flexibilidad posible, puesto que el helicóptero no podía volar si llovía, nevaba o había tormenta y, por tanto, no podía transportar ni al personal ni el material. Finstral siempre reaccionó a estas situaciones con rapidez y profesionalidad.

Lo decisivo para la adjudicación del encargo a Finstral no fue solo el montaje perfectamente coordinado, sino también la variedad de productos. Las ventanas tenían que adaptarse estéticamente a la arquitectura y el entorno natural y, funcionalmente, aislar a la perfección y ser resistentes al clima inhóspito. Grandes superficies de ventanas y tono claros debían aportar mucha luz y crear un ambiente agradable. Ningún problema para Finstral.
La puerta de entrada y los marcos de las ventanas y los frontales acristalados se revistieron con aluminio tanto en el interior como en el exterior. De este modo, los marcos del lado exterior encajan perfectamente con el estilo de la fachada y del tejado de la cabaña; en el lado interior, aportan a las estancias un carácter moderno y elegante. El aluminio demostró ser la mejor opción también funcionalmente, puesto que es resistente a las condiciones climáticas extremas y a las deformaciones. El vidrio también tenía que ser muy estable, sobre todo, en la parte baja. El acristalamiento triple utilizado se ha equipado con un vidrio de seguridad laminado para que no se rompiera bajo la posible presión de la nieve sobre la superficie exterior.

Productos de alta calidad. Un montaje impecable. Un proceso coordinado a la perfección. Finstral ha conseguido montar ventanas en un refugio en el corazón de los Dolomitas. Los intensos preparativos, la precisa planificación de los tiempos y el proceso con el helicóptero y el exigente entorno de la obra hicieron que el montaje de las ventanas fuera una experiencia única y emocionante para todos los involucrados. Kristin Oberrauch y Thomas Röggla están orgullosos: “El proyecto era muy complejo y cargado de expectación, pero lo hemos llevado a cabo con éxito y estamos contentos de que haya funcionado a la perfección”, resume Oberrauch. “Y nosotros disfrutamos de las maravillosas vistas a través de unas ventanas preciosas y de calidad”, cuentan muy contentos Michel y Romina Perathoner.
La cima de la construcción de ventanas.
La cabaña del paso de Santner resplandece con su nuevo aspecto en las alturas de los Dolomitas.
La cima de la construcción de ventanas.
La forma puntiaguda de la cabaña se inspira en la cima de una montaña.
La cima de la construcción de ventanas.
La forma puntiaguda de la cabaña se inspira en la cima de una montaña.
La cima de la construcción de ventanas.
La máxima cantidad de vidrio para las mejores vistas.
La cima de la construcción de ventanas.
Ventanas volantes de Finstral.
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